
«Objetivo 128–145 ppm» en la pantalla de la ruta no es un promedio genérico, sino su propio rango calculado según su edad y sus respuestas del cuestionario.
La base es la estimación habitual de la frecuencia cardíaca máxima: 220 menos su edad. A partir de ahí se toma un porcentaje que depende de lo respondido en el cuestionario: cuanto mayor sea el nivel de riesgo, más suave será el rango.
La edad se toma de la ficha completada en recepción; si no figura allí, el portal recurre al grupo de edad del cuestionario. Por eso la fecha de nacimiento no es un mero trámite: con ella el rango es el suyo; sin ella, es solo una estimación.
Por debajo del rango, la caminata resulta agradable pero apenas entrena. Por encima, el esfuerzo pasa a ser excesivo para una estancia de balneario: el objetivo aquí no es batir récords, sino recuperarse.
Dentro del rango se logra el auténtico objetivo de las rutas terapéuticas: el corazón y los vasos sanguíneos reciben un estímulo constante y adecuado, y le quedan fuerzas para los procedimientos de la tarde.
En el reloj. El teléfono no mide ni muestra el pulso: lo registra el reloj de forma continua y con mayor precisión. Por eso, al inicio de la ruta, el portal indica «controle su pulso en el reloj» y muestra durante cinco segundos en qué parte de la pantalla aparece esa cifra.
Al terminar la ruta, los datos de pulso llegan al portal de forma automática y se muestran junto al mapa del recorrido: promedio, máximo y la proporción de tiempo que permaneció dentro del rango.
← All articles